La mejoría de la productividad, como consecuencia debería incrementaríar los niveles de calidad, la evidencia demuestra ahora que el camino es exactamente el opuesto. Los incrementos de productividad no sólo no conducen definitivamente hacia la mejoría de la calidad, sino que la pueden deteriorar. Se propone que, a la luz de la experiencia, se dé prioridad a las estrategias de garantía de calidad que, como consecuencia, incrementan la productividad y abaten los costos y no a la inversa.
- Profesor: Prof. Luis Pulgar